lunes 23 de noviembre de 2009

Mala onda cuando tu casa pasa por un túnel.

(Suena el teléfono. No sé que tono utilice el hermano de Fercho en su celular, pero quiero pensar bien de él, así que digamos que en ese momento el ambiente se inundó con las notas del concierto para piano No. 2 de Rachmaninoff.)

-¿Diga?
-Hola, ¿habla Rutilio?
-Sí, ¿quién habla?
-Celerina, ¿te acuerdas de mí?
-(Celerina... Celerina... ¡Ah sí, la chica a la que le dí unos besotes en la fiesta de Filemón!) Claro que me acuerdo, ¿cómo estás?
-Bien gracias, oye ¿porqué no me has llamado?
-(Piensa rápido, piensa rápido.) Pues es que sí te marqué, pero me decía que tu número estaba fuera del área de servicio. (A huevo, eres un maestro Rutilio.)
-Pero si te dí el número de mi casa.
-...



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Me llamo Leo, y como lo anterior ni me pasó a mí, ni fui testigo directo, no tengo nada que decir al respecto; aparte, claro, de carcajear.

jueves 29 de octubre de 2009

¿Viene con ustedes?

La primera vez que fui a una despedida de soltero, todos en mi grupo de amigos éramos unos jovenzuelos de blondos y largos cabellos y cuerpo atlético. El que se casaba era el de más edad entre nosotros. Fue, además, el primero de mis cuates que se casó por puro gusto y no porque hubiera embarazado a su novia.

Hicimos lo que nos pareció más apropiado para la ocasión, o sea, irnos a meter todos a un table. En ése entonces yo sólo conocía dos: uno de ellos era un tugurio de mala muerte donde por poco y violan a mi amigo Torcuato en plena pista (ah, que buena historia es ésa, la contaré otro día) y el otro era muy bueno, pero demasiado costoso para el limitado presupuesto que teníamos. Así pues, decidimos que la mejor opción era uno de medio cachete del que sólo sabía de oídas.

Debo decir que no fue una total decepción, había algunas chicas de buen ver. Pero después de disfrutar unos pocos bailes, decidimos salir huyendo por dos motivos: 1) La cuenta ya parecía número telefónico con todo y clave de larga distancia internacional, pese a que apenas llevábamos dos rondas de cervezas, y 2) Salió a la pista una chica que de espaldas era idéntica a mí, sólo que con cabello lago. Y créeme, nadie, ni yo mismo, quiere ver bailar una chica que se parezca a mí de espaldas. Nomás de acordarme me da un poco de asquito.

Así que salimos del lugar en busca de algún antro/bar/otro table/lo que fuera dónde emborracharnos. Entonces empezó el problema, porque tanto a mi amigo Peluchín como a mi amigo Joel se les ocurrió que era buena idea andar por la vida sin una identificación oficial. Pendejos.

Y así, empezó un largo peregrinar por la ciudad en una oscura época en la que en todos lados te pedían tu IFE a la entrada. Bueno, lo acepto, en ese entonces, como ahora, era raro el lugar donde de verdad te la pedían. Pero éramos un chingo de cabrones todos bien feos -menos yo-, así que pedir la credencial era el pretexto ideal de los cadeneros y hosts para no dejarnos pasar. Probamos de todo, desde antros de mala muerte hasta súperfresas; desde billares hasta otros tables. Y me cae que a dónde íbamos nos la pedían. Y con cada rechazo, el odio grupal a Peluchín y Joel crecía un poco más.

Al final, después de varias horas y cervezas camineras, llegamos al Callejón, un antro rockero que aún recuerdo con cierta nostalgia y el que, dicho sea de paso, se encontraba en insurgentes sur ¡Bien pinche lejos de nuestra ubicación original! Gracias, par de idiotas descredencializados.

Ahí, sucedió el milagro:

-Cadenero: ¿Y qué, a poco son todos ustedes?

-Torcuato: (Tímidamente y con voz suplicante) Sí.

-Cadenero: ¿Puro cabrón?

-Torcuato: Sí.

-Cadenero: Mmm... (Dudó un momento que pareció interminable, mientras examinaba nuestros rostros fatigados) Ok, está bien, pásenle (dijo al fin conmovido por nuestras expresiones).

En ese instante el cielo se abrió y para dejar pasar un rayo de luz dorada que iluminó al buen hombre mientras abría la cadena. Coros de ángeles cantaban ¡Aleluya! ¡Aleluya! y nosotros no podíamos ser más felices.

Y fue también en ese instante cuando Joel empezó a vomitar. Justo frente al cadenero. No era un vómito cualquiera, era la madre de todos los vómitos: abundante y oloroso. Todos nos quedamos atónitos mientras yo me preguntaba a qué endemoniada hora se había puesto tan borracho. Nunca lo supe.

Lo que sí supe es que se dejó de escuchar el coro celestial para dar paso al sonido del estómago de Joel vaciándose, y la luz luminosa se apagó para dejarnos en una oscuridad casi total dónde sólo se distinguían pequeñas gotas de vómito rebotando del piso y salpicando en todas direcciones (por fortuna, nadie estaba cerca de él, así que por lo menos no hubo heridos)

-Cadenero: ¿El viene con ustedes? Dijo al tiempo que cerraba de nuevo la cadena.

Todos nos quedamos callados, dudando. Por mi cabeza cruzaron muchas ideas: mandarlo en taxi a su casa, dejarlo encerrado en el coche, empujarlo al paso del primer camión que pasara...

El buen George, hombre de alma nobilísima y sensible, seguramente el de mejores sentimientos entre nosotros, fue el que habló. Y pese a que él en particular era la primera vez que se juntaba con ése grupo de amigos y nunca antes de ése día había visto a Joel, fue el único que no le dio la espalda:

-Buen George: Sí, viene con nosotros.

-Cadenero: Es que en ése estado no puede pasar.

-Buen George: Sí, entiendo. No importa, gracias de todos modos. (Dirigiéndose al resto de nosotros) Pues vámonos.

Y fue así como Joel nos arruinó la noche y tuvimos que regresar a nuestras casas con la cola entre las patas. Y fue así también como el Buen George ganó un montón de amigos por su buen gesto, y además salvó a Joel de que yo lo arrojara al arroyo vehicular, a una muerte segura.

Y colorín colorado, ésta triste historia de jovenzuelos frustrados se ha terminado.


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Me llamo Leo, y si no hubiera sido por el buen George, sería un asesino.

jueves 15 de octubre de 2009

Guacamole a la Leo

El otro día en un correo, mi amiga Fong me escribió que tenía hambre y que pusiera aquí más recetas. Espero que ya no tenga hambre, porque ha pasado como un mes de eso, pero de todos modos haré caso a su petición. Y como lo pidió ella (quién es la amiga súper culta, inteligente, guapísima y chida que ya quisieras que te presentara pero no lo voy a hacer), no voy a poner cualquier receta, voy a poner LA RECETA. Por fin revelaré al mundo cómo preparar mi famosísimo guacamole (en serio, es famoso en varios estados). Pon mucha atención, porque algo así de grande no se lee todos los días.

Ésta receta alcanza para unas ocho personas -que coman como gente normal, no como mis amigos que siempre tragan como si no hubiera mañana-.


Primero los fierros:

-Un molcajete. (Ya sé que hoy en día nadie usa molcajete, porque las mujeres "liberadas" lo ven como un símbolo de sometimiento, y sienten que la cocina limita su realización personal y profesional, pero seguro tu abuelita tiene uno. Y si no, busca uno en algún mercado tradicional. Y si ya de plano no consigues, no te preocupes, ya te diré más abajo qué hacer en ese caso. Por cierto, por "liberadas" quise decir "pinches feministas necias, pendejas y huevonas").
-Un cuchillo filoso.
-Una tabla para picar (escribir eso siempre me causa mucha gracia, jajaja).
-Un comal.
-Un tenedor.
-Un exprimidor de limones (opcional).
-Muchas servilletas de papel. Mientras más grandes, mejor.
-Una estufa, o algo donde se pueda encender fuego. Si es de carbón, mejor.
-Un tarja, lavabo o cualquier otra cosa de donde se pueda obtener agua corriente.
-Jabón o detergente.
-Un contenedor para el guacamole, dos tres grande (puede ser una salserota o un refractario).
-Una cuchara grande de madera.
*Nótese que no usaremos licuadora. La licuadora es para los débiles y arruina por completo el sabor.


Los consumibles, digo, comestibles:

-Seis aguacates grandes y maduritos, pero que no estén pasados, de los de cáscara dura. Si no sabes escoger aguacates, llévate a alguien que sepa.
-Limones. No te puedo decir cuántos porque depende de qué tan jugosos estén, no seas wey. Pero calcula que sean los suficientes para sacar más o menos 1/5 de taza de jugo.
-Sal. Un puñito alcanza, pero es al gusto.
-1/4 de cebolla medianona.
-Unos diez chiles verdes de árbol de buen tamaño. Pueden ser más si lo quieres picosón, pero nunca menos, porque no sabría chido.

Tal vez en éste momento estés pensando "Que pendejo, a éste wey se le olvidó el ajo y/o el cilantro y/o el jitomate". Yo te respondo ¡QUE MUERAN EL AJO, EL JITOMATE Y EL CILANTRO! ¡SOBRE TODO EL AJO QUE ESTÁ SOBREVALUADO! Mi guacamole es tan delicioso que no necesita de más ingredientes.

Los que le ponen ajo y/o cilantro y/o jitomate al guacamole son unos necios que no saben cocinar y les deseo de todo corazón una próxima muerte lenta y dolorosa.

Además creo que las personas que usan el ajo demasiado tienen sus sentidos atrofiados. El ajo se debe usar con muchísimo cuidado y sabiduría para no arruinar el platillo y casi nadie lo hace bien. Y no se le debe poner a cualquier platillo, muchísimo menos a un guacamole. Y es todo lo que tengo que decir al respecto.


Ahora sí, la preparación:

1) Sobre la tabla para picar (jajaja) y utilizando el cuchillo filoso, pica la cebolla finamente (o sea que queden pedazos chiquitos, no que te pongas frac y guantes). Recuerda evitar cortarte, y si lo haces, no salpiques de sangre la cebolla.
2) Vacía la cebolla en el recipiente que hayas elegido y agrega el jugo de limón y la sal. Mezcla ligeramente y distribuye uniformemente la cebolla en el fondo del recipiente. Como ya te habrás dado cuenta, a menos que tengas retraso mental, el objetivo es que la cebolla se marine, curta, macere o como prefieras llamarle a ese proceso de dejarla en limón y sal.
3) Deja de llorar.
4) Lávate las manos con más jugo de limón, porque seguro te apestan a madres.
5) Lávate las manos con agua corriente, para que no te queden pegajosas.
6) Prende el fuego de la estufa. Ten mucho cuidado de no quemarte.
7) ¡Te dije que tuvieras cuidado idiota! Es una quemadura leve, agúantate como los machos, que al rato vienen las master.
8) Pon el comal sobe el fuego.
9) Lava muy bien los chiles con agua corriente y jabón o detergente. Debes enjuagarlos y secarlos bien.
10) Seca los chiles.
12) Lávate las manos.
13) Uno a uno, torea los chiles y déjalos asando sobre el comal. Y no, no es necesario que te pongas traje de luces. Ése chiste ya está más quemado que la guardería ABC. Hay dos formas: a) La de expertos, que consiste en hacer rodar con la palma de tu mano el chile sobre el comal hasta que esté bien asado; el problema es que corres el riesgo de sufrir quemaduras de tercer grado y conociendo lo wey que estás, mejor no los hagas de ésta forma, sino de la forma b) La de nenitas como tú, que consiste en poner el chile entre tus manos -sin albur, no cabe duda de que eres vulgar, corriente, de lo peor y de la calle- y hacerlo rodar entre tus palmas hasta que sientas que las semillas se desprenden. Después lo pones a asar.
14) A partir de éste momento, y durante los próximos tres días, no se te ocurra tocarte los ojos con las manos. Sobre advertencia no hay engaño. Si eres chica, o eres wey y estás circuncidado, nada de autosatisfacción sexual por el mismo período. Un día se me ocurrió ponerme romántico con una chica después de hacer guacamole, y créeme que jamás en la vida me han mentado la madre tantas veces, ni me han dado tantos madrazos; sobra decir que fue la última vez que la señorita en cuestión se prestó conmigo al romanticismo.
15) Con la servilleta de papel limpia todo el desmadre que hiciste hasta el momento. No olvides recoger todas las semillas de chile que volaron para todos lados de los chiles que se te rompieron entre las manos.
16) Una vez que los chiles estén bien asados por el lado que hace contacto con el comal, voltéalos.
17) Sobre la tabla para picar (jajaja) y utilizando el cuchillo filoso, pica los chiles finamente.
18) Vacía los chiles en el recipiente junto con la cebolla. Mezcla ligeramente y deja reposar media hora.
19) Aprovecha ése tiempo para apagar el fuego y limpiar el desmadre con servilletas de papel.
20) Ahora sí, puedes llorar a gusto por tus quemaduras. Recomiendo poner ambas manos bajo el chorro de agua fría para mitigar el dolor. Yo te advertí que no hicieras la técnica de toreo para expertos ¿no? A mí no me eches la culpa.
21) Uno a uno, separa la pulpa de los aguacates de la cáscara y la semilla. Lo mejor es partirlos por la mitad con el cuchillo, quitar la semilla con los dientes -teniendo mucho cuidado de no babear- y retirar la pulpa de la cáscara con la cuchara.
22) Limpia con múltiples servilletas de papel el desmadre de aguacate que hiciste en tus manos, el piso, la mesa, etc.
23) En el molcajete, muele ligeramente la pulpa del aguacate -o sea, no tiene que parecer puré, ni mucho menos licuado, por eso digo que ligeramente-. No tienes que ponerlos todos al mismo tiempo, sobre todo si el molcajete es pequeño; puedes hacerlo por partes. Conforme lo vayas moliendo lo vas vaciando al recipiente con la cebolla y el chile.
*En caso de que no tengas molcajete, vacía toda la pulpa en el recipiente y machácalo con la cuchara de madera. Te va a costar trabajo, sobre todo si no me hiciste caso y escogiste aguacates medio verdes, pero sí se puede.
24) Tira toda la basura, incluidas las semillas del aguacate. Con ésta receta, seguida al pie de la letra, alteramos las propiedades del guacamole de tal forma que la oxidación tarda mucho más que en los guacamoles comunes y corrientes, por lo que no es necesario hacer el truco de echarle semillas para que no se ponga café. Ya que hayas recogido tu basura, repite el paso 22.
25) Revuelve muy bien con la cuchara el aguacate con la cebolla y el chile.

Listo, acabas de preparar el mejor guacamole que hayas probado en tu vida. Lo puedes comer con tacos, quesadillas, tortas, totopos , sólo y un largo etcétera. Yo lo recomiendo con carne al carbón y queso derretido, montado en tortilla hecha a mano.

Eso es todo por hoy, come frutas y verduras.


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Me llamo Leo, y si no hubiera sido informáticoempresarioconsultordesistemas, habría sido chef.

lunes 21 de septiembre de 2009

El buen camino del Señor

Por motivos de laborales, no había tenido tiempo de escribir nada, tengo como mil historias a la mitad. Prometo ponerme pronto al corriente. Mientras te dejo una conversación, que si bien es breve, está llena de sabiduría.

Hablando con el Fercho de cierta situación que vivió un amigo mutuo con su mujer, nos pusimos a reflexionar de la siguiente manera:

-Wey, es que no mames, pinches viejas están todas locas. Unas más que otras y de diferente manera, pero todas tiene algo mal en su cabecita.

-Tienes toda la razón. Yo por eso ya mejor me voy a meter de jesuita, y seguir el buen camino del Señor.

-Es el mejor camino que podemos tomar; yo esta vida ya no la veo como negocio. Además, a lo mejor las monjas no están tan locas.

-Y puede ser que encontremos algunas guapetonas, man.

-...

-...Bueno, por lo menos dijiste monjas y no monaguillos.


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Me llamo Leo, y si no hubiera sido informáticoempresarioconsultordesistemas, habría sido jesuita.

martes 25 de agosto de 2009

De monosílabos y sonidos guturales III

Hablo por teléfono con uno de mis mejores amigos, mientras fumo un cigarrillo. Charlamos de lo usual: novedades en la oficina, novedades con los clientes y mujeres.
Es entonces cuando la veo salir del edificio. Me saluda agitando la mano y sonríe. Yo trato de hacer lo mismo, pero mi mano se mueve como si tuviera Parkinson. Ella hace una seña girando la muñeca indicando que regresará pronto y camina en dirección contraria a donde estoy.
-Y son todas las novedades por acá. Al rato entrego la propuesta del... nuevo... sistema... wam... jus... lar...
-¿Que te pasa wey?
-Maf dan bal.
-Está pasando ella por ahí, ¿verdad?
-Sí.
La pierdo de vista. Por la seña que hizo y la hora que es, asumo que fue a conseguir algo para comer. Un repartidor o el carrito de Fortes Donuts. Doy dos pasos al frente y la veo de nuevo. Es la segunda opción. Los sandwiches de ahí son malísimos pero sirven para salir del paso cuando no tienes tiempo de salir. Regreso a mi posición original junto al cenicero.
-¿Cómo se ve hoy?
-Preciosa.
-¿Cómo está vestida?
-Blusa azul, pantalón gris. No mames, creo que va a venir para acá, así que manténte en el teléfono hasta que regrese.
-Ok. ¿Cómo viste a la chica de ayer?
-Ah pues me cayó muy bien, además está guapa. Yo digo que te avientes...
Seguimos platicando un rato y la veo caminando hacia mí, sonriendo. Conforme atraviesa toda la explanada del edificio yo voy pediendo mi capacidad de conectar una palabra con otra. Diez metros y mi mano comienza a temblar. Dejo el cigarrillo en mi boca y pongo la mano en el bolsillo. Cinco metros y los colores se me suben al rostro. Está a dos pasos de mí y siento una gota de sudor frío recorriendo mi espalda.
-...Además tiene bonita sonrisa ¿no? Ya tiene tiempo que la conozco, pero nunca se había dado nada, porque...
-Entonces mándame la propuesta cuando la termines para echarle un ojo y te la regreso con mis comentarios, ¿ok? Si hay alguna otra novedad me llamas. (A huevo, siempre es mejor que crean que estás en algo importante).
-Jajajaja, sale pues, nos vemos.
-Bye. Cuelgo el teléfono.
-Hola Leo, ¿Cómo estás?
-Geryuuiwe ¿Yrhg iud?.
-También bien, gracias. ¿Me invitas un cigarro?
Le ofrezco el cigarrillo con muchísimo trabajo. El temblor de mi mano es incontrolable y siento las piernas de mantequilla. Ella toma el cigarrillo, me sonríe y yo empiezo a ver luces mientras el aroma de su cabello termina de envolverme como un manto (Resiste muchacho, no te me vayas a desplomar ahorita).
En lugar de llevarse al cigarrillo a la boca, se me queda viendo fijamente a los ojos. Pasan como diez mil años en los que yo me mantengo paralizado y sin saber qué hacer. Al parecer, espera que yo haga algo (Piensa, Leo, piensa, algo no está bien en ésta escena) ¡Claro! No le he encendido el cigarrillo.
-Wwer djldf oie.
Le enciendo el cigarrillo después de murmurar mi intento de disculpa. Ella vueve a sonreír y yo me doy cuenta viendo mi reflejo en el cristal frente a mí que acabo de poner una cara de pendejo como jamás creí que fuera posible.
-Oye, muchísimas gracias por tu ayuda con blah blah blah...(No sé que está diciendo, mientras habla sólo veo el movimiento de sus labios completamente hipnotizado. en mi imaginación ya tenemos hasta nietos)
-Ah, sí, iureui err ej.
-Te debo unos choco roles, no creas que se me ha olvidado. Al ratito te paso a buscar a tu lugar y vamos por ellos ¿va?
-¿?
-Bueno, si tienes tiempo...
-(¡Ah claro! el favor que le hice con su aplicación. Así que de eso estaba hablando... en efecto,
cuando le envié el correo para decirle que ya estaba listo, le dije que le iba a cobrar unos choco roles. Pude haber dicho un café, o una comida, unas cervezas incluso, pero dije choco roles. Hasta por correo electrónico soy un pendejo con ella) Eh, sí, claro, pasa en la tarde.
-Bueno, me despido Leo, nos vemos al ratito.
Beso en la mejilla que quema como de costumbre. Ni siquiera puedo responderle nada, sólo sonrío con mi cara de idiota mientras la veo alejarse. Tardo un par de minutos más en recuperar la calma suficiente y regreso, sintiéndome completamente embriagado por ella.
Ya pasaron varias semanas de eso. Hasta ahorita, me sigue debiendo los pinches choco roles.


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Me llamo Leo, y si no hubiera sido informáticoempresarioconsultordesistemas, habría sido un idiota. Bien, lo acepto, sí soy un idiota.

viernes 21 de agosto de 2009

Tu horóscopo para éste fin de semana (21 al 23 de agosto)

Aries: En el amor… te va ir de la shit, la chica a la que crees estar acercándote, se siente acosada y está a punto de pedir que te alejes antes de usar el gas que carga en la bolsa. En el dinero… pues como es costumbre te va a ir muy mal, mientras no desistas de embriagarte más de tres días a la semana.

Tauro: En el amor… no mames los astros brillan para ti de una forma inesperada, la chica que tanto deseas y necesitas, está ahora en la puerta de tu casa. Ábrele cabrón, que hace frio y llueve de la chingada; además quiere que le devuelvas su ropa interior (la que te pusiste la última vez que se vieron). En el dinero… las cosas empiezan a cambiar un poco: si antes no te alcanzaba para el fin de semana ponerte pedo, ahora con vieja menos.

Géminis: En el amor… tas bien cabrona y las estrellas me dicen que te quedaras así, lo siento. En el dinero… aunque no te va bien porque no lo tienes, no te preocupes, siempre podrás vender pasteles a fuera de cualquier templo ó escuela (y siempre está abierta la posibilidad de buscar trabajo).

Cáncer: En el amor… dice el gran Oráculo: si no encuentras una chica que te quiera y te deje libertad para salir con tus arianos amigos, no te involucres de más. En el dinero… puedes estar tranquilo, sabrás en todo momento en qué gastas todo (checa la línea de arriba).

Leo: En el amor… recuerda las palabras sabias de ese gran filósofo-poeta y gran adivinador del futuro: “todos los hombres son Iguales”, menos él. En el dinero… pues no cambiará mucho el asunto, llevas casi un año con lo mismo, no esperes milagros.

Virgo: En el amor… nada bueno. En el dinero… nada bueno. Buscamos en otros asuntos de tu vida y nada bueno. Recomendación: no salgas este fin de semana.

Libra: Él: En el amor… estás de suerte, por fin tendrás tu dotación de negro cubano que tanto te prometieron los astros, prepárate. En el dinero… tus ahorros se verán seriamente afectados al cumplirle sus caprichos a ese negrote que te encanta; al final será dinero bien gastado. Ella: En el amor… pues ni cómo ayudarte, aún metiendo tu verdadera edad los astros no encuentran nada para ti. En el dinero… mal, pero muy mal, debido a lo anterior terminarás ebria, y besuqueando a cualquier wey mamey, que se te hará guapo, pero seguramente será gay.

Escorpión: En el amor… no tendrás problemas, pues tus gustos tan, digamos, particulares, te harán buscar amos por kilos, y ellas no podrán resistirse a los lindos chinos de perro a medio mojar que te cargas. En el dinero… serás pobre mientras estés dedicándole tiempo, dinero y esfuerzo a ese auto que ahora tanto amas y que con gusto venderás al primer postor.

Sagitario: En el amor… pinches estrellas, dicen que te va bien, que hay boda en puerta. En el dinero… como eres una interesada de primera, lo tendrás, aunque no en muy grandes cantidades. Sólo recuerda que el dinero no es la vida, es tan solo vanidad.

Capricornio: En el amor… olvídate de él, hace mucho que abandono tu camino. En el dinero… la cosa cambia, si sigues con ese ímpetu y con esas ganas de seguir tomando, muy pronto te lo acabarás.

Acuario: En el amor… no vemos nada. En el dinero… tampoco vemos nada. ¡Ah! es que ya deberías estar muerto según los astros.

Piscis: Hoy en día la programación es una carrera entre los ingenieros de software, afanándose por construir mejores y más grandes programas a prueba de idiotas, y el Universo, intentando producir mejores y más grandes idiotas. Hasta ahora, el Universo va ganando.

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Por Leo y Joel, sus astrólogos de confianza.

miércoles 12 de agosto de 2009

Ésto está en ruso

El sonido insistente del celular me despierta. Todavía me siento dormido y borracho, pero contesto la llamada. Es mi amigo -y socio- Florencio.

-Wey, no mames. Se te olvidó la reunión de accionistas. ¿Dónde estás?

Volteo a mi alrededor buscando alguna pista. Junto a mí hay una rubia de piel blanquísima y desnuda dándome la espalda. A los pies de la cama, una pelirroja de cabello corto e igualmente desnuda duerme hecha un oviillo. Finalmente, volteo a ver el reloj: son las 6:32 A.M.

-No sé wey...¿Porqué llamas tan temprano? ¿A qué hora es la reunión?

-No seas payaso, si son las nueve y media de la noche. Acaba de terminar, empezó a las cinco.

Hago cuentas mentalmente durante un par de segundos, y pienso en las ciudades que hay en éste huso horario. Al fin respondo:

-Wey...creo que estoy en Moscú.

-¿Rusia? No mames, pendejo, ¿Qué chingados haces en Rusia?

-No sé, wey, no sé. Déjame pensar...

Hago un gran esfuerzo por recordar, hasta que algunas imágenes empiezan a llegar a mi mente.

-Pues estaba contigo, Torcuato y el Moncho. ¿No fuimos al antro nuevo ése que dijiste que era la onda?

-¡Pero eso fue la semana pasada! Cabrón, un día vas a terminar bien mal. Ese día ví que te saliste con una vieja, dónde me salgas con que te casaste otra vez... ¡Nos han costado mucha lana tus cuatro divorcios!

-No mames wey, no estoy tan pendejo como para caer otra vez. (Mientras respondo miro mis dedos en busca de una argolla. No hay nada, por fortuna). Wey, no sé cómo llegué, pero estoy con dos viejas bien buenas, ¿La vieja con la que me salí del antro cómo era?

-Cabello negro, lacio, piel morena. Estaba chida.

-Verga, pues no es ninguna de éstas. Déjame las despierto a ver si ellas saben qué pedo. Ah, pero espérate, cuéntame cómo les fue en la reunión.

-Discutimos la oferta que nos hizo IBM, pero decidimos mandarlos a la verga. Esta madre no se vende.

-¿Ya ves? Ni me necesitaban, estamos en la misma línea.

-Pues sí wey, pero sí hubo quien quiso considerar la oferta. En una de ésas, hubiéramos necesitado tu voto para decidir. Además se supone que eres el presidente del consejo.

-Nada más porque gané el disparejo contigo y Moncho...

-Como sea, ya déjate de mamadas y regresa a trabajar ¿si? Además me preocupas wey, tu alcoholismo ya está bien cabrón. Por cierto, el sábado es el cumpleaños de tu ahijada, y si no vienes Mayra te la va a hacer de pedo.

-Prometo estar allá. No quiero enfrentar la furia de tu mujer. Bye.

Cuelgo el teléfono y trato de despertar a la rubia. Me dice algo en ruso que según yo se puede traducir como: "No estés chingando y déjame dormir." Le hago caso y vuelvo a la cama.

Pasado el mediodía vuelvo a abrir los ojos. Las chicas están jugueteando en la ducha, con la puerta abierta. Cuando se dan cuenta de que estoy despierto, me invitan a unirme. Me doy cuenta de que ambas son muy hermosas. No cabe duda de que soy un cabrón con suerte.

Después de un rato ahí regresamos a la cama. Cuatro horas y mucho sexo después, ya tengo armada una parte de la historia.

Según su relato, me conocieron en una fiesta en la embajada de España, donde el mismo embajador me presentó como invitado y gran amigo suyo (no tengo puta idea de quién es). Yo iba acompañado de una chica muy guapa, al parecer inglesa, quien me arrojó el contenido de una copa al rostro cuando le propuse que nos divirtiéramos entre los cuatro. Así que la fiesta fue sólo de nosotros tres.

Hacía dos días de eso, y no habíamos salido del departamento de Nástienka -la rubia- desde entonces. Aparentemente se la habían pasado muy bien conmigo.

Aglaya -la pelirroja- decide entonces que deberíamos comer algo. Yo no recuerdo la última vez que comí algo, así que accedo gustoso.

Al vestirme encuentro mi cartera y mi pasaporte ("Ya chingué", pensé al instante). Obviamente ellas no saben si viajé a Moscú con equipaje o no. No le doy demasiada importancia. Sólo espero no haber dejado mi cuenta abierta en algún hotel, que la inglesa no tenga problemas para regresar a su país -si es que de ahí fue de dónde la saqué-, y que el esmóquin que traigo puesto no sea rentado.

Después de una buena comida, mis nuevas amigas me dejan en el aeropuerto, no sin antes darme sus números telefónicos y hacerme la promesa de que me visitarán en México al término de su ciclo escolar. Estaría chido.

Esperando el vuelo tengo tiempo suficiente para comprar regalos para el cumpleaños de la ahijada: Una típica Matrioska y algunos libros (Turguenev, Tolstoi, Dostoievski y por supuesto Pushkin -cómo lo maman por allá-). Seguro le gustarán.

Durante el vuelo de regreso, tengo tiempo para pensar. Sé que debería estar reflexionando en lo vacía que se ha vuelto mi vida: mujeres, alcohol, drogas. Me la he pasado en el desmadre, malgastando el dinero que me deja la empresa que tantos años nos costó levantar. Los demás tienen vidas normales (hasta Torcuato que era el más rebelde ya sentó cabeza y tiene dos niños), pero yo me sigo comportando como un adolescente pendejo.

Sé que debería estar reflexionando en todo eso y muchas cosas más. Sin embargo, hay algo que llena por completo mis pensamientos. Un asunto que, por más que le doy vueltas, no puedo dilucidar. Y la pinche duda me está matando:

¿Cómo, cuándo y dónde chingados aprendí a hablar ruso?


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Me llamo Leo, y si no hubiera sido informáticoempresarioconsultordesistemas, habría sido traductor.