miércoles, 22 de julio de 2009

Raspados Interminables

Antes de comenzar con la historia de hoy, es necesario mencionar el hecho de que cerca de mi casa hay un lugar donde venden granizados/raspados/cepillados/piraguas -o como gustes llamarles- bastante ricos. Tienen la virtud de conservar todo su sabor hasta el final, a diferencia de la gran mayoría, en los que después de tres sorbos queda solamente hielo, y son enormes. Además el lugar está simpático y las sillas son cómodas.

Un día estaba comiendo con Fercho y Peluche, en un Burger King ubicado a unas cuadras del lugar mencionado anteriormente. No hubiera sido mi primera elección, pero teníamos prisa.

Entre plática y risas terminé de comer mi hamburguesa de cartón transgénico (aunque ahí le dicen pollo) y pensé que era buena idea comer un helado como postre. En esos lugares la comida podrá ser mala, pero el helado rockea durísimo. Soy bien fan.

Yo: Voy a comprar un helado, ¿ustedes gustan?

Fercho: Yo sí quiero uno.

Peluche: No, yo no. A mí los que me gustan son los RASPADOS INTERMINABLES DE ACÁ ATRÁS.

En ése momento fue como si el tiempo se congelara. Peluche, supongo que aún pensando en la cercanía del lugar de raspados, no se daba cuenta de la grandísima auto-ensartada (una de las mayores de la historia, creo yo) que acababa de cometer. Fercho y yo literalmente nos quedamos en shock unos segundos, sin poder creer que de verdad hubiera dicho eso.


Sólo atiné a decir:

-Ok, pues...felicita a tu novio de mi parte por favor.

Después de eso, nos carcajeamos hasta casi vomitar la comida.

Desde entonces lo jodemos con eso y de puto no lo bajamos. Bueno, en realidad no lo bajábamos de puto desde mucho antes, pero ahora con más razón. Y seguramente no se nos olvidará en los próximos 20 años.


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Me llamo Leo, y si no hubiera sido informáticoempresarioconsultordesistemas, vendería raspados. ¡Pero sólo a las chicas!

lunes, 6 de julio de 2009

Dominando el escenario

Mis recuerdos de aquella noche son más bien borrosos, supongo que por el exceso de whisky y vodka. Pero fue gracias a ése exceso que me atreví a hacer un par de cosas que normalmente mi recato no me permite. Como subirme a un escenario a cantar "Summer Nights" a dúo con mi amiga Montse.

Todo empezó un día en que fui a visitarla para ver películas y fumar como chinos, como era nuestra costumbre. La encontré algo triste por cosas que no vale la pena mencionar, y decidimos que lo mejor para animarla era aprovechar el puente laboral que se avecinaba e irnos de paseo.

El destino elegido fue Cholula, ciudad reconocida por su pirámide, su producción de chefs y por ser la capital nacional de la trova (¿Has notado que hay cafés y bares con trovadores en cada esquina?).

Durante el día hicimos lo propio de cualquier turista y al caer la noche entramos a un bar (de trova por supuesto), donde la pasamos muy a gusto entre plática, tragos y un trovador de ésos con letras chistositas. El problema fue que cerraron bien temprano. Así que nos pusimos a indagar cuál era el lugar apropiado para seguirla.

Nos recomendaron un karaoke. Así como lo lees. El lugar adecuado para seguir la fiesta en Cholula un fin de semana de puente aparentemente es un karaoke, según los taxistas del centro, los meseros del bar donde estábamos y la recepcionista del hotel. No un antro, no un after, no otro bar, ni siquiera una cantina; un karaoke. Si por casualidad tú que estás leyendo esto conoces mejor Cholula, por favor confirma o sácame de mi error para estar preparado la próxima vez.

Por supuesto, a mi amiga le encantó la idea. Pero yo no estaba muy seguro al respecto. Y es que entre mis múltiples talentos definitivamente no está el canto. Mi voz es muy grave, y la gran mayoría de las canciones están en tonos que no alcanzo ni apretándome los -inserte aquí la palabra que se le vino a la mente-, y en las pocas que sí alcanzo el tono, de todos modos desafino. El resultado es más o menos lo mismo que escuchar a un cerdo ronco mientras lo degüellan.

Después de mucho meditarlo (2 o 3 segundos), decidí que si había más alcohol no podía ser tan malo. Y nos fuimos al karaoke.

El lugar no era muy grande, y la concurrencia se limitaba a unos 4 o 5 grupos -todos de más de 6 personas, eso sí- distribuidos por el lugar. Todos bien borrachos –afortunadamente para mi terror al ridículo- y poniendo un muy buen ambiente.

Montse y yo procedimos a acomodarnos y beber. Y lo que temía llegó en algún punto de la noche: subimos a cantar; varias veces además. Cantamos de todo, y la gente nos ovacionaba y aplaudía en cada participación. A fin de cuentas, debo reconocer que me divertí como enano. Uno canta bien bonito cuando trae varias copas encima, ¿a poco no?

El mejor momento de la noche fue cuando Montse me hizo notar que una chica guapísima volteaba insistentemente hacia nuestra mesa. Iba con su novio, pero en ese momento parecía no importarle.

-Mira, voltea discretamente hacia la derecha. Creo que la chica de rojo se te queda viendo.

-Oye, pues creo que sí. Está de lujo eh...Oye, espera un momento...creo que más bien se te queda viendo a ti, ¿no?

-(Poniendo más atención)... Sí, así es, ¡Es a mí!.

Nuestras sospechas se confirmaron cuando la chica se acercó a nuestra mesa para invitar a Montse a subir a cantar con ella, con el pretexto de que necesitaba ayuda y mi amiga cantaba re bien. Y por cierto que se veían muy sexys juntas en el escenario; no lo había mencionado, pero Montse es también una mujer muy guapa, a quién no le desagradan del todo las chicas -por lo menos de manera platónica-, así que las dos se coqueteaban mutuamente -la chica de rojo de manera descarada, mi amiga un poco en broma, siguiéndole el juego-.

Yo babeaba, como es normal en ese tipo de situaciones. Ella parecía muy divertida con la situación.

Después de un rato en que subieron juntas un par de veces más, el novio fue el que arruinó la bonita situación. Supongo que se puso demasiado celoso, y se llevó a su chica.

De cualquier forma, fue divertido.



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Me llamo Leo, y si no hubiera sido informáticoempresarioconsultordesistemas, sería cantante de karaoke.

jueves, 2 de julio de 2009

En Mazatlán las chicas son de armas tomar...

Ésta historia sucedió un día en que estaba bebiendo en un antro de Mazatlán con dos de mis mejores amigos: Torcuato y Arnoldo.

Torcuato y yo recién habíamos llegado, procedentes de San Juan Diego Ixtlahuacaninipatzinquetzalpilitepec el Chico, para acudir a la boda de Arnoldo que se celebraría al día siguiente. Apenas el avión aterrizó quisimos hacer lo que cualquier joven quiere hacer en una situación así: ir a beber y ver chiquitas. Pero Arnoldo nos convenció de primero dejar las maletas en el hotel, cosa que hicimos con desgano.

Un par de horas después, y ya con varias cervezas encima, arribamos al antro en cuestión, recomendado por la prometida de Arnoldo -nativa de la ciudad y conocedora de los buenos lugares para divertirse-, y donde nos encontraríamos con ella. El lugar estaba bien, la música no era mucho de mi agrado, pero había varias chiquitas sinaloenses de cuerpos esculturales, blusas escotadas y faldas cortas, de ésas que te cortan la respiración.

La noche transcurría normalmente entre buena charla, recuerdos de glorias pasadas y balconeo de Arnoldo frente a su mujer, cuando de pronto los acontecimientos tomaron un giro inesperado.

Estaba dándole un trago a mi cerveza (aparentemente la bebida oficial por allá) cuando una chica se planta frente a mí en seria actitud, como si me fuera a decir algo importante. Era alta, guapa y con un cuerpo para ponerse a babear. Mi primera reacción fue echar la cabeza hacia atrás para evitar una bofetada, pero luego me relajé al reflexionar que nunca la había visto antes en mi vida, y que no había pisoteado a nadie ésa noche.

-Hola. Me gustan los hombres morenos y altos, y tengo ganas de besar a alguien hoy, ¿Cómo ves?.

-...

Así es, me quedé congelado y mudo. Pero después de pasar saliva pude dominar mis nervios. La tomé por la cintura y sin decirle nada (para ser honestos, todavía no recuperaba el habla) me acerqué a su rostro para besarla. Ella se apartó antes de que pudiera rozar sus labios.

-No, aquí no, vámonos a la terraza.

-...(De nuevo no pude decir nada, así que me limité a seguirla a dónde me decía mientras daba gracias al cielo por tanta buena suerte.)

Al llegar la terraza, casi vacía y lejos de miradas indiscretas, por fin nos besamos. Y a ese primer beso siguió otro, y luego otro y muchos más. ¡Y cómo besaba! con una pasión y una intensidad que podrían fundir metal. Por supuesto yo le correspondía con la misma pasión e intensidad. En algún momento traté de entablar algo así como una conversación, pero al darme cuenta de que decía tontería tras tontería, y que además a ella le importaba un comino, opté por mejor seguir con la sesión de besos y caricias.

En algún momento, se paró en seco.

-Voy con mis amigos, no quiero se den cuenta de que estoy contigo.

-P-p-pero, pero...

-Es que si alguien nos ve y le va con el chisme a mi marido, te busca y te mata. Nos mata a los dos. Tiene mucha gente, y te encontrarían rapidísimo.

-...(Si, ya sé, no se quejen. Aparentemente ese día dejé las palabras en el otro pantalón.)

-Dame una pluma. (Se la doy y empieza a anotar su número de teléfono en una servilleta.) El próximo fin de semana voy a ir sola a Guadalajara, para visitar a una prima que tengo por allá. Si puedes ir, me encantaría verte de nuevo.

Me dió la servilleta y regresó con sus amigos. Yo hice lo propio y obviamente Arnoldo y Torcuato me empezaron a pedir detalles.

-¿Que pasó?

-Ya se fue.

-¿Porqué? Le hubieras dicho que se fuera contigo.

-Creo que ya tenía que regresar a su casa.

-¿Por lo menos le sacaste el fon?

-Eh... sí, ella me lo dió.

-¿Y la vas a ver de nuevo?

-Tal vez...

Y lo hubiera hecho. Pese a la profesión de su marido (que era fácil de imaginar ¿no?). Tal vez piensen que estoy loco, pero el peligro que representaba acudir a ésa cita me parecía la cosa más sexy del mundo.

Por eso es una verdadera lástima que al otro día la señora de la limpieza del hotel haya tirado la cochina servilleta :(


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Me llamo Leo, y si no hubiera sido informáticoempresarioconsultordesistemas, tal vez ya estaría muerto.



jueves, 25 de junio de 2009

De monosílabos y sonidos guturales II

Salgo del elevador y doblo a mi derecha, caminando distraído y mirando al piso; después de dar un par de pasos me parece oler un aroma conocido y levanto la vista. Ahí está ella, justo frente a mí, con una bolsa de frituras o algo así en una mano y una sonrisa preciosa en el rostro. Iba a subir al mismo elevador de dónde yo acabo de bajar, pero aparentemente mi aparición la hizo cambiar de idea.

Como era de esperarse, me quedo paralizado.

-Hola Leo ¿Cómo estás?
-Bien... (anda, quita la cara de idiota..., quítala..., quítala... ¡Quítala ya!... Bien hecho muchacho, así se hace). ¿Y tú?
-Bien, gracias. ¿Vas a fumar?
-Ajá.
-¿Me invitas uno?
-(Te invito un cigarro, una casa, un coche y un perro a la entrada.) Sí.

Salimos del edificio mientras me dice no sé qué cosas. Yo camino tras ella, completamente hechizado con su aroma, su ronca y sexy voz, y el movimiento de su cabello. Al llegar junto al cenicero le ofrezco un cigarrillo y se lo prendo con movimientos automáticos, casi sin darme cuenta de lo que hago.

-¿Y qué, tienes mucho trabajo?
-Sí.
-¿Sigues con lo de Recursos Humanos?
-Sí.

Ella sigue hablando de no sé qué. Yo contemplo como se mueven sus labios mientras habla y cómo de vez en cuando se lleva el cigarrillo a la boca. ¡Dios!, se ve tan sensual cuando hace eso...

De pronto, una pausa en la conversación. Ella espera que yo diga algo.

-(Vamos Leo, dí algo gracioso.) Ah kas lum da gug. (Dios, si estás ahí, ahora es un buen momento para que me fulmines con un rayo.)
-Ja... Oye, hoy no vienes de negro.
-(¿Eh?... ¿De qué me está hablando?... ¡Ah, claro. Hoy traigo camisa azul pálido y corbata roja!) Ah... ¿que..., me visto de negro muy seguido?.. (Como seis días a la semana, imbécil, ni modo que pase desapercibido.)
-Pues si, ¿no? Siempre de negro o con ropa muy oscura.
-Este..., sí, supongo. Ya me lo han dicho antes... No es por nada en especial, sólo me gusta ese color... Cuando compro ropa ni me fijo, es como automático... Deberías ver mi clóset, es monocromático, como los monitores viejitos... (¡Ya cállate, estás divagando! Mejor dí algo gracioso) Pero, como ves, también tengo de repente cosas de otros colores. Hoy me vine con el disfraz de Superman, casi siempre traigo el de Batman. (¿Q-q-queeeeeeé? ¿Por primera vez en tu miserable vida puedes hilar más de dos palabras frente a ella y le dices ésta pendejada...? No sólo no es gracioso, sino que además es ñoño y patético. Por favor en cuanto subas usa tu pinche corbata roja para colgarte en el baño.)
-... Ah... Bueno, pues te ves muuuy guapo así, deberías usar colores claros más seguido.
-(Mi cara se pone al rojo vivo, del color de la corbata. Me empiezan a temblar las piernas, me zumban los oídos, me sudan las manos y se me oscurece la visión.) Da... ga... ud... luc... faj... kas...
-¿Terminaste? Vámonos ya, ¿no?

Volteo a ver el cigarrillo entre mis dedos y noto que se ha consumido por completo. Tiro la colilla al cenicero y la sigo dentro, completamente enmudecido.

Me bajo en mi piso y me despido con un beso en la mejilla, que vuelve a encender mi rostro. El resto del día no puedo dejar de pensar en su sonrisa y en que me dijo que me veía bien.

Creo que necesito unas camisas rosas y lilas... No, no, no, ¿qué estoy pensando?... ésas son de puto. Pero definitivamente voy a comprar más camisas azules y blancas con rayas azules, ésas están chidas :D


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Me llamo Leo, y si no hubiera sido informáticoempresarioconsultordesistemas, habría sido un idiota. Bien, lo acepto, sí soy un idiota.

viernes, 19 de junio de 2009

Desde pequeñito...

Yo no recuerdo ésta anécdota (de hecho con trabajos recuerdo cómo me llamo), pero mi mamá la ha contado infinidad de veces.

Tendría yo unos dos o tres años, cuando en casa de mis abuelos se escuchó alguien llamaba a la puerta. De inmediato fui a abrir y me topé con un vendedor de alguna cosa.

-Hola niño ¿Está tu mamá?

-No, no está.

-¿Y tu papá?

-No, tampoco está.

-¿Algún adulto?

-No hay nadie, estoy yo solito y se van a tardar muuucho en regresar.

-Este...que tengas buena tarde, adiós.

Cerré la puerta y regresé a la sala, donde estaba toda la familia reunida, riéndome de lo lindo al tiempo que decía:

-Jajajajajaja, ¡Que engañoso soy!


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Me llamo Leo, y si no hubiera sido informáticoempresarioconsultordesistemas, habría sido estafador.

martes, 16 de junio de 2009

Una propuesta indecorosa (O de cómo descubrí que sí tengo mis límites)

Estaba el otro día bebiendo (¿Has notado que una cantidad enorme de historias empiezan con dicha frase? es el nuevo "Érase una vez") en el bar de siempre con mi amigo el Dudu.

Desde que llegamos al lugar, notamos dos cosas diferentes: 1) contrario a la regla, había más chicas que weyes, y 2) estaban bien guapas varias de ellas. Existía una razón para ambas cosas, pero no son de interés para ésta historia. El caso es que nos acomodamos estratégicamente para pasar un rato tranquilo mientras echábamos taco de ojo.

Después de un rato de jeans entallados, blusitas de tirantes y sonrisas coquetas, no pude más y mi intención de pasar un rato tranquilo se fue al caño. Un par tragos y un cambio de postura corporal y ya estaba yo listo para salir de ahí hasta que nos corrieran. El Dudu con todo y que él no podía beber, por estar tomando medicina, estaba tan a gusto que no le importó pasar la noche jugo tras jugo -creo que probó todos los sabores de jugo del mundo-.

En algún momento de la velada estábamos discutiendo la estrategia a seguir con una güeras increíbles que llegaron a sentarse justo a la mesa de al lado, cuando de repente se plantó de pie junto a mí una chica, y así sin más me saludó y me preguntó mi nombre. Algo bajita para mí (yo mido 1.90 y ella si acaso llegaba al 1.60) pero dos-tres guapetona y con un muy buen par de... Bueno, dígamos que tenía un par de características muy atractivas.

-Hola, me llamo Leo, mucho gusto ¿y tú?

-Yo me llamo X (obviamente no se llama X, estoy protegiendo su identidad). Oye, ¿les puedo invitar una copa de lo que estén tomando a tí y a tu amigo?

-"¡Ah no mames!, que huevos de chica. Yo sí me levanto a aplaudirle -bueno, mejor no-. Me cae que si yo tuviera la mitad de su coraje, me estaría tirando a Megan Fox". Por favor, señorita, al contrario, permíteme invitarte un trago. Yo soy un caballero... Ven, síentate aquí (le cedí mi lugar).

Y comenzamos a platicar de cualquier cosa. Durante la conversación, me contó que es casada, cosa que en ese momento no me importó en lo más mínimo. La cosa se puso interesante cuando de repente se me quedó viendo fijamente y me preguntó:

-Oye, ¿eres conservador?

"Pues no apoyo la instauración de una monarquía absoluta en el país, así que no puedo decir que lo sea. Por otro lado así libera-liberal, tampoco soy. Digo, Miramón era la onda y era conservador, y en cambio el pinche Benito Juárez era un pendejo que le dió el culo a los gringos. Además, si yo fuera emperador... Tal vez lo más convenientes sería dividir el país en dos diferentes, el mío que sea la parte norte y occidente del territorio, que es la chida, porque hay más lana y están las chicas más guapas y otro país con el centro y sureste, que es un lastre, porque no generan lana ni chicas guapas, y además son bien rijosos; ellos pueden quedarse con su dizque 'democracia' y elegir de presidente al peje si quieren. Yo seré el fundador del Sacro Imperio Romano Mexicano, con capital en San Miguel el Alto, Jalisco, ¡A huevo!". Todo eso pensé, pero decidí no hacerle al payaso y simplemente me limité a contestar que no soy conservador.

Luego me preguntó que si era yo mojigato, a lo que volví a responder que no. Nunca me he considerado mojigato. Entonces la soltó:

-Es que...ash me da un poco de pena. De hecho pensé que me ibas a batear porque te ves muy serio. Bueno, ya... quiero tener sexo contigo.

-(Glup)

-Pero quiero que mientras lo hacemos nos vea mi esposo.

-¿Cómo, cómo, cómo, cómo, cómo, cómo, cómo, cómo? (No es mentira, de verdad dije "¿Cómo?" todas esas veces)

-En serio, tú escoge el lugar que quieras y si quieres que nos acompañe tu amigo. Es que a mi marido le gusta ver mientras tengo sexo con otros hombres. De hecho viene conmigo.

-¿En serio? ¿Quién es?

-Es aquél de allá (señala un tipo alto, rubio, chistosón, con cara de nerd) Si quieres te lo presento.

-¡No! Digo... no es necesario. Creo que necesito meditarlo un poco, porque tengo junta mañana temprano, y además yo vengo manejando y ni modo de dejar solo a mi amigo y -inserte aquí cualquier cantidad de malos pretextos-.

Salí a fumar un cigarro para reponerme de la impresión (ok, fueron como 5 cigarros uno tras otro) En algún momento el Dudu me alcanzó afuera y le conté todo.

-¿Y se lo vas a hacer?

-¡Claro que no!

-¿Porqué no?

-Pues porque es raro, y yo no hago cosas taaan raras. De entrada sabes que no me acuesto con cuanta vieja conozco, mucho menos así. Además creo que es un algo gay que otro tipo me esté viendo mientras lo hago y se prenda con eso.

-Bueno, los va a ver a los dos.

-Como sea, es demasiado raro para mí. Digo, no tendría problemas en que alguien más me viera mientras lo hago, siempre y cuando ese alguien más fuera una chica. Y mejor aún si luego participara. O mejor aún, si fueran tres chicas. O mil chicas, todas con togas vaporosas que se transparenten, oh sí... (ok, ya estoy fantaseando). El caso es que el único hombre presente debo ser yo. Si hay otro wey no está padre.

Regresamos a nuestra mesa, y cuál no sería mi sorpresa al descubrir que los habían sentado a la mesa junto a la mía, en lugar de las rubias intensas. Peor aún, me presentó a su marido, que me saludó mientras me dirigía una mirada de complicidad.

Mi estrategia fue hacerme bien wey a ver si ya quedaba así, pero por supuesto que eso no pasó. Después de un rato se acercó a mí y me preguntó si ya había meditado su propuesta. A lo que yo respondí que en efecto, la había meditado, pero que desafortunadamente no creía que fuera posible ése día en específico, y que sería mejor dejarlo para otra ocasión, porque -inserte aquí cualquier cantidad de malos pretextos-. Ella sólo me miró y me dijo:

-Ok, será otra ocasión, pero...Estás precioso, ¿Te puedo dar un beso?

Ah, si tuviera un peso por cada vez que una chica en un bar me ha pedido un beso... Bueno, tendría entre 10 y 15 pesos, pero algo es algo. El caso es que un beso no se le niega a una chica nunca; no importa si la chica no te gusta, el sentimiento de rechazo que sienten si te niegas es algo que ninguna mujer se merece. Hay un castigo especial en el infierno para los hombres que le niegan un beso a una chica, junto a los violadores y los asesinos seriales.

El caso es que la besé. Y fue un gran beso: largo, apasionado y delicioso. Por un momento hasta dudé en si había hecho lo correcto al rechazar su propuesta. Pero entonces ví de reojo a su marido viéndonos con cara de Marcial Maciel rodeado de monaguillos, lo cual hizo que me separara de inmediato. Pedí la cuenta, le brindé la mejor de mis sonrisas y salí de ahí.

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Me llamo Leo, y si no hubiera sido informáticoempresarioconsultordesistemas, habría sido gigoló.

viernes, 12 de junio de 2009

Tu horóscopo para éste fin de semana (12 al 14 de junio)

Aries: Cuídate de las malas mujeres de corazón frío y escote pronunciado. Éste fin de semana te encontrarán especialmente irresistible y te saldrán por todos lados.

Tauro: Tu cita de hoy te dejará plantado. Piensa que eso no es necesariamente una mala cosa, tomando en cuenta que planeabas jotear durísimo con él. Mejor sal con tu chica.

Géminis: La dualidad en tu carácter te traerá muchos conflictos, especialmente el domingo. Exorciza tus frustraciones en la cocina.

Cáncer: Te sentirás muy enfermo todo el fin de semana. El único remedio a tus males es beber mucho whisky y perder mucho dinero en el póker.

Leo: El amor de tu vida pasará frente a tu ventana el sábado a las 16:35:26 exactamente. Síguelo disimuladamente durante todo el día, y abórdalo hasta el momento en que esté perdido de borracho; es la única manera en que no notará tu mirada psicópata y urgida de amor.

Virgo: La policía encontrará el cuerpo que tienes enterrado en tu patio trasero. Es mejor que salgas huyendo en cuanto leas esto, a algún país que no tenga tratados de extradición con el tuyo.

Libra: –Él- Deberías aprovechar el fin de semana para hacerte algunas pruebas (para buscar enfermedades venéreas). Tantos negros grandotes con los que te has metido pudieron haberte dejado alguna sorpresa. –Ella- Deberías aprovechar el fin de semana para hacerte algunas pruebas (de embarazo). Tantos borrachos perdedores con los que te has metido pudieron haberte dejado alguna sorpresa.

Escorpión: La visión de tu futuro para éste fin de semana no me llega muy clara, como que hay algo que se interpone. ¡Ah claro! era una gorda…

Sagitario: Ten cuidado con los ornitorrincos.

Capricornio: Conocerás una chica nueva, muy atractiva. Luego te darás cuenta que en realidad es un travestí, pero ya será demasiado tarde. Eso te sacas por ir tanto al gimnasio.

Acuario: Lo único que faltaba en tu vida por fin va a pasar. Un tierno cachorrito te confundirá con un árbol.

Piscis: Los etruscos fueron un pueblo de la antigüedad cuyo núcleo geográfico fue la Toscana, a la cual dieron su nombre.

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Por Leo y Joel, sus astrólogos de confianza.